jueves, 6 de octubre de 2016

Escapada a Segovia



Después de las vacaciones de verano con toda la familia nos quedamos con las ganas de irnos unos días nosotros cuatro solos; así que nos pusimos manos a la obra y salimos a Segovia.  Confieso que he vuelto encantada de este última escapada, tanto que me gustaría adquirir el compromiso de hacerlo un par de veces al año.


¿Te apetece ver cómo lo pasamos? Pues sigue leyendo.



Lo primero era elegir el sitio donde dormir, nos apetecía una casa rural ya que todo sería en modo "slow" y sin planes, hacer las cosas según surgiese.  Para ello nos fuimos con buenasmiras nuestra casa estaba bien, pero espero probar dentro de poco las grandes que tienen muy buena pinta para ir en grupo.





El café en este patio sabe mejor, sin duda.


Nos alojamos en Roda de Eresma un pueblito muy cercano a la ciudad de Segovia y la primera tarde nos quedamos por allí, conocimos las huertas de los vecinos, bajamos al parque y paseamos un poco por el campo.


El sábado lo dedicamos por completo a pasear por Segovia, lo bueno de tener la casa tan cerca de la ciudad es que después de comer pudimos echar la siesta y volver de nuevo por la tarde.

Como ya sabéis soy una enamorada de mi ciudad pero reconozco que Segovia me cautivó ya que por la tarde seguía habiendo movimiento de turistas y gente que animaba a pasear y visitar más cosas. 


 
Lo cierto es que tiene mucha vida, porque en ese mismo fin de semana, había una carrera, un mercadillo de productos de la tierra y la marcha contra el cáncer, desde luego que no pierden el tiempo.


Hay rutas que te explican la ciudad pero nosotros lo dejamos para otra ocasión porque para los pequeños era demasiado tiempo.

Otra de las excusas para poder hacer esta escapada era conocer físicamente la tienda de Olivia Soaps desde luego un placer para el sentido del olfato.




Nuestra intención era pasar el domingo en los jardines de La Granja pero teniendo en cuenta la pateada que llevábamos del día anterior preferimos ir a visitar el Alcázar por dentro.

Como siempre recomiendo las visitas guiadas salvo que seas un experto en la materia y no tengas necesidad.  En el caso del Alcázar son cada media hora y supone un euro más que el precio de la entrada.  A nosotros nos tocó una guía muy simpática que nos enseñó muchas cosas y hacía referencia a temas de la actualidad para que los niños pudieran entenderlo.



A nuestra princesa le contábamos que íbamos a un castillo y la verdad que merece la pena por ver las armaduras de la época, los tronos de Isabel y Fernando, la historia del Alcázar y demás.





Así que aquí finaliza esta escapada sin grandes pretensiones pero que desde luego disfrutamos mucho, tomándolo todo con mucha calma.

Si tienes alguna recomendación de Segovia que no haya tenido en cuenta te espero en los comentarios.

María P.





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